Buenas noches, mucho gusto, eras una chica más. Después de
cinco minutos ya eras alguien especial” Esos son los versos con los que empieza
la canción que dio inicio a una historia de amor. Una historia parecida pero
muy diferente a las demás. Una historia única…
Aquella tarde fue magistral, fue memorable, fue épica. Y
allí estaba yo, yendo por primera vez a la playa de Las Delicias, y tal cual su
nombre lo dice, estar allí fue una delicia.
No sé qué pasó, no sé qué o quién tuvo que ver en todo esto, no sé cómo lo hizo
pero aquella tarde de mayo fue una de las mejores tardes que pasé en mi vida.
El sol brillaba en el cielo azul, la brisa cálida rozaba mis mejillas, las olas
en su vaivén danzaban al compás de los latidos de mi corazón y del suyo también.
Él me llevó a ese lugar, él tomó mi mano y me hizo correr por la arena como una
niña, él me devolvió la alegría que había perdido, él produjo esa verdadera
sonrisa que iluminaba mi rostro aquella tarde, él me miró dulcemente y posando
sus labios sobre los míos selló su amor con un beso casto, suave y tierno…
Así comenzó todo, con risas, alegrías, sueños, fantasías, metas e ilusiones de
un gran futuro juntos y, como en todas las relaciones, llegaron los momentos
difíciles, los días grises, las noche tristes sin estrellas ni luna a quién
contar tus penas.
Llegó el frío infernal, la lluvia caía sobre nuestros corazones, el invierno
fúnebre y sombrío cubría nuestras almas. La inseguridad se apoderó de mí, la
desesperación de estar a su lado y no poder tenerlo cerca consumía mi ser.
Lágrimas brotando por mis mejillas noche a noche daban paso a un deprimente
insomnio. No hubo causa específica, y si la hubo, nunca llegué a saberla.
Peleas insignificantes, enojos sin sentido, razones ilógicas y silencios infernales
se hacían cada vez más seguidos. Tal vez fueron mis inseguridades, tal vez
fueron mis temores, tal vez fue mi frialdad, tal vez mis promesas incumplidas o
quizá mi forma verdadera de ser lo que terminó con todo esto.
Todas la relaciones pasan por lo mismo, todas son víctimas de esas épicas
difíciles, muchas las superan heroicamente, se enfrentan cara a cara con el
dolor, pelean sin cansancio contra todo y ganan; sin embargo otras se dejan
vencer, agachan la cabeza y caen derrotadas… Y nuestra relación fue una de ellas.
No tuvo buenas bases, no tuvo buenos cimientos, no estuvo bien consolidada.
Estuvo construida sobre la arena, mas no sobre la roca. Soplaron vientos
fuertes, lluvias inmensas arrasaron contra ella y esta no pudo soportar más…
Cayó al precipicio con un estridente ruido arrasando todo a su paso y dejando
muchos heridos.
Quizá merecía ese final. Un viejo refrán dice “Lo que mal empieza, mal termina”
y aunque el comienzo de nuestra relación estuvo llena de magia y alegría, soy
consciente que para ello tuvimos que romper muchas reglas, protocolos, normas,
estándares o como quieran llamarlo… Nuestros caminos se separaron, cada uno
tomó un nuevo rumbo, y aunque creíamos que uno ya estaba muy alejado del otro
había algo que, al igual que la telepatía, hacía que estemos más unidos que
nunca: La Música. A través de ella nos conocimos, ella estuvo presente en todo
el tiempo que duró la relación y ella hoy nos vuelve a unir.
Hoy, cuando las heridas ya están sanadas, cuando el sol empieza a brillar en el
horizonte, cuando se vislumbra la luz de un nuevo amanecer, cuando todo vuelve
a pintar de color rosa en mi vida… hoy lo volví a ver, hoy volví a hablar con
él, hoy recordamos lo vivido, recordamos lo bueno y lo malo, hoy volvimos a
empezar de nuevo.
Volvimos a empezar, y no retomando la relación sino la amistad. Dicen que es
imposible que el amor se convierta en amistad, pero yo no lo creo. Yo creo que
cuando las cosas están claras, al menos en una de las dos partes, sí puede existir
una verdadera amistad; incluso más consolidada que una relación de pareja. Y
para mí las cosas están bastante claras, y eso es suficiente.
Es admirable todo el apoyo que él me está brindando. Siempre voy a estar
agradecida con él por ese gesto. Fue muy lindo todo lo que pasamos juntos,
serán experiencias que jamás se volverán a repetir y eso es bueno. Fue bueno
mientras duró.
Ahora todo es distinto, la realidad es otra, las situaciones no son similares y
debemos actuar conforme a lo que ellas demandan. Ahora es el inicio de una
nueva vida, ahora es el comienzo de nuevos retos, nuevas metas, nuevos caminos,
nuevos objetivos.
Y mientras termino este relato, Leona Lewis canta en el reproductor de mi
celular susurrándome al oído que “todo mejorará en el tiempo” Me uno a la voz de
Lewis y empiezo a susurrar “ahora que ya no hay más tu y yo, voy a dejarte ir
para que pueda ser libre y vivir mi vida como debe ser” Y sus palabras me
reconfortan al mismo tiempo que me deleito con la melodía y los acordes de la
canción.
Lentamente voy cerrando mis ojos mientras suenan los últimos acordes
de “Better in time” y me pierdo en un gratificante sueño con la certeza de que
el día de mañana todo será mucho mejor.
The end...
Autora: Marilyn Rodríguez Mozo